Respuesta corta: un resto de supernova es lo que queda después de que una estrella masiva explota; una cáscara de gas y polvo en expansión, golpeada por la onda de choque, que sigue brillando débilmente durante decenas de miles de años después de que la estrella original ya no existe. La Imagen Astronómica del Día de la NASA del 24 de septiembre de 2026, "The Ghosts of Five Supernovas" ("Los fantasmas de cinco supernovas"), es un caso poco frecuente en el que se ven cinco de estos restos en un solo encuadre: un mosaico profundo de los fotógrafos Stephane Vetter y Yann Sainty, tomado desde el Observatorio de Oukaïmeden, en Marruecos, que cubre un área de cielo equivalente a mil lunas llenas colocadas una junto a otra, todo dentro de la constelación del Cochero (Auriga).
¿Qué se ve exactamente en la imagen?
Cinco restos de supernova distintos aparecen repartidos por el encuadre, catalogados como G181.1+9.5, G182.4+4.3, G179.0+2.6, G180.0−1.7 y G178.2−4.2. El cuarto tiene un nombre que muchos aficionados reconocerán aunque no memoricen el catálogo: es Sh2-240, más conocida como la Nebulosa del Espagueti, por los filamentos enredados y alargados que se ven en tomas de detalle de esta nebulosa. El mosaico no se queda solo en restos de supernova: también capta el cúmulo estelar abierto M37 y la Nebulosa del Renacuajo compartiendo la misma franja de cielo, todo ello a una distancia estimada de hasta varios miles de años luz de la Tierra.
¿Por qué una estrella que ya explotó deja "fantasmas"?
El nombre encaja mejor de lo que parece a primera vista. Cuando una estrella masiva agota su combustible y detona como supernova, la explosión no desaparece sin más en cuanto se apaga el destello inicial: lanza una onda de choque hacia el gas interestelar que la rodea, y esa onda va barriendo el material hasta convertirlo en filamentos finos y luminosos. La NASA describe exactamente esa estructura aquí: gas golpeado por la onda de choque, visible en luz roja (hidrógeno) y azul (oxígeno), dispuesto en delicados patrones filamentosos en los cinco restos. La estrella que provocó cada explosión desapareció hace mucho. Lo que queda es esta cáscara que se apaga poco a poco, todavía visiblemente en expansión, brillando aún por un suceso que, visto a simple vista, terminó en cuestión de semanas o meses tras la explosión original: así es, de hecho, como lo habría visto alguien observando el cielo sin telescopio desde la Tierra, una estrella nueva que se enciende brillante y luego se apaga, algo que —según apunta la NASA— los primeros observadores del cielo bien pudieron llegar a presenciar.
¿Por qué ha hecho falta 200 horas para conseguir esta imagen?
Restos de supernova como estos son antiguos y tenues: es luz de un gas que lleva decenas de miles de años enfriándose y perdiendo brillo, repartida en un área de cielo enorme. Captar cinco de ellos con claridad, en el mismo encuadre, a la escala de mil lunas llenas, no es algo que una sola exposición pueda lograr. Hicieron falta unas 200 horas de observación acumulada para reunir suficiente luz roja y azul, tenue, y sacar a la luz el detalle filamentoso que destaca la propia NASA en esta imagen: un recordatorio de que algunas de las fotografías de cielo profundo más impactantes no son una sola instantánea, sino la suma de muchísimas noches de recogida de datos, con mucha paciencia.
Poner "varios miles de años luz" en su sitio
El simulador 3D en tiempo real de Solar System Live no sigue restos de supernova: está construido en torno al Sol, los planetas y sus lunas, todos ellos separados entre sí por horas luz, no por años luz. Y precisamente por eso resulta útil como contraste. Abre el simulador y fíjate en cuánto tarda la luz del Sol en cruzar nuestro propio sistema solar: minutos hasta la Tierra, unas pocas horas hasta Neptuno. Ahora compáralo con la luz captada en esta imagen, que salió de estas cinco explosiones estelares miles de años antes de llegar a una cámara en Marruecos. La comparación no va a acercar ni un poco la Nebulosa del Espagueti ni a sus vecinas, pero sí pone una cifra real detrás de lo enorme que es la distancia entre "nuestro sistema solar" y "todo lo demás".